Freud no fue el descubridor de lo inconsciente. El concepto de inconsciente existía antes, pero el médico vienés le da una acepción completamente nueva.
Otros filósofos como Nietzsche y Schopenhauer ya habían hablado de una mente inconsciente, sin embargo Freud vinculó lo inconsciente con la represión. Muchas operaciones mentales resultan ocultas para la mente precisamente por ser inconscientes. Lo inconsciente es el descubrimiento fundamental del psicoanálisis y constituye su objeto de estudio. Pero el mayor inconveniente de lo inconsciente es que no es algo tangible, algo que tenga un soporte material.
Debido a esta inconsistencia física, el Psicoánalisis Madrid plantea que su conocimiento no puede obtenerse de una manera directa, sino a través de sus efectos.
¿ Y cuáles son los efectos, consecuencias o formaciones del inconsciente?
- Los olvidos, los actos fallidos, los lapsus linguae, los chistes, los sueños y los síntomas Durante el análisis a los efectos del inconsciente les atribuimos algún significado específico que sólo es posible obtener en el contexto de las sesiones.
El psicoanalista Peter Gay decía que “lo inconsciente se asemeja a una prisión de máxima seguridad que mantiene encerrados a elementos antisociales, recién llegados o que llevan allí años, tratados con dureza y severamente custodiados, pero más bien incontrolados y siempre intentando fugarse”.
Freud consideraba la mente humana como un campo de batalla donde al mismo tiempo se desea lo que se teme y se ama lo que se odia.
Las resistencias se encargan de que sea muy difícil el acceso a lo inconsciente ya que el deseo de olvidar y el de recordar son contradictorios. Este conflicto podemos considerarlo obra de la cultura. En este sentido, la cultura canaliza, limita y frustra el deseo.
Tanto Freud como Shakespeare consideran que el deseo es el padre del pensamiento. El deseo lleva a la contradicción y a la ambivalencia, a la tensa coexistencia entre amor y odio en la mente humana.
Más adelante Lacan, un psiquiatra francés del siglo pasado, se preguntó cómo es posible que el dispositivo analítico, una conversación con el analista, cure no sólo los trastornos neuróticos, sino también trastornos y lesiones orgánicas. Esta pregunta también se la siguen haciendo muchos consultantes en sus primeras entrevistas. Pero para encontrar respuestas es preciso tener un poco de paciencia.
Lacan dio una respuesta innovadora. Si el síntoma, que el Psicoánalisis Madrid cura mediante la palabra, es una formación del inconsciente, esto sólo es explicable en la medida en que “el inconsciente esté estructurado como un lenguaje”. El lenguaje inconsciente permite que detrás del lenguaje manifiesto del consultante emerja, a la lectura del psicoanalista, su inconsciente. No es el sujeto quien crea el lenguaje, sino el lenguaje el que crea al sujeto y al inconsciente.
Detrás de la mentira del yo, está la verdad del inconsciente. El yo distorsiona, miente, engaña. La escucha del analista está atenta al inconsciente, al contenido latente del discurso, más que a su expresión manifiesta. El material manifiesto se registra, se relaciona, se escucha entre líneas y en muchos casos lo más elocuente es lo “no-dicho”, “lo que brilla por su ausencia”.
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